¿Por qué celebramos el Día del Libro?

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diciembre 31, 2016

El próximo 23 de abril celebramos el Día Internacional del Libro, una conmemoración que fue instaurada por la UNESCO en el año 1995 a nivel mundial, pero ¿sabes por qué se celebra el Día del Libro?

Se eligió esta fecha porque, supuestamente, el 23 de abril de 1616 murieron a la vez dos de los escritores más importantes de la literatura universal: Miguel de Cervantes (1547-1616) y William Shakespeare (1564-1616). Y decimos ‘supuestamente’ porque, realmente, nuestro escritor más universal falleció el 22 de abril, aunque su defunción se certificó un día después, de ahí la confusión. Además, ese mismo día y ese mismo año, murió el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), escritor peruano, considerado el primer mestizo racial y cultural que unió a España y a América Latina, cuyo hermanamiento queda forjado por una misma lengua.

Esta simbólica coincidencia propició que el 23 de abril se impusiera para ser elegido como el Día Internacional del Libro, con el fin de fomentar la lectura, promover la industria editorial y proteger la propiedad intelectual y los derechos de autor. 

Muchos años antes, el 6 de febrero 1926, el rey Alfonso XIII firmó un Real Decreto por el que se creaba la Fiesta del Libro Español que se celebraba, inicialmente, el 7 de octubre -fecha en la que se creía que había nacido Cervantes-; solo cuatros años más tarde, en 1930, la celebración se trasladó al 23 de abril. La iniciativa se extendió rápidamente por toda España, sobre todo en aquellas ciudades que tenían Universidad.
Así pues, antes de que la UNESCO decidiera dedicar el 23 de abril al libro, en España ya llevábamos varias décadas celebrándolo. Además en esta fecha se entrega el Premio Cervantes, el galardón más importantes de la literatura hispana.

El 23 de abril coincide, así mismo, con la celebración de Sant Jordi o San Jorge, quien, según la leyenda, fue un valiente caballero que mató a un dragón que atemorizaba a la Capadocia, salvando a la princesa destinada a ser alimento de la fiera. El caballero clavó su espada en el dragón y de su sangre nació una rosa roja que regaló a la dama.

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Así pues, en algunas comunidades españolas cuyo patrón es Sant Jordi, como Cataluña o Aragón, se han fusionado ambas conmemoraciones; es por ello que la tradición manda regalar rosas (Sant Jordi) a las mujeres y libros (Día del Libro) a los hombres. Aunque en la actualidad se regalan ambas cosas indistintamente, a ellas y a ellos.

Además, el Día del Libro se erige como una fecha clave para el sector editorial, ya que, como toda celebración, provoca que las ventas de libros se disparen y supongan un importante porcentaje de la facturación anual para la industria del libro.

Además, desde el año 2001, a iniciativa de la UNESCO, una ciudad es nombrada Capital Mundial del Libro y durante ese año se intensifican las iniciativas y actividades culturales que fomenten la lectura y el libro. La primera ciudad que fue nombrada Capital Mundial del Libro fue Madrid. 

El libro es un pequeño tesoro que esconde todos los saberes y conocimientos, conserva nuestra memoria, da alas a la imaginación, nos enseña a escribir, a pensar y a comunicarnos. Se trata de un valioso producto que debemos fomentar, apoyar y promocionar. Sin libros no tendríamos historia, ni se podrían difundir los avances y descubrimientos. Los libros nos hacen libres, porque nos otorgan la capacidad de pensar por nosotros mismos y, así, poder descifrar el mundo.

Ya se lo dijo nuestro caballero más universal a Sancho Panza: “—Ahora digo —dijo a esta sazón don Quijote— que el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.

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¡Feliz Día Internacional del Libro!

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